NO a la pena de muerte

Fui lapidada por adúltera. Mi esposo, que tenía manceba en casa y fuera de ella, arrojó la primera piedra, autorizado por los doctores de la ley y a la vista de mis hijos.
Me arrojaron a los leones por profesar una religión diferente a la del Estado.
Fui condenada a la hoguera, culpable de tener tratos con el demonio encarnado en mi pobre cuzco negro, y por ser portadora de un lunar en la espalda, estigma demoníaco.
Fui descuartizado por rebelarme contra la autoridad colonial.
Fui condenado a la horca por encabezar una rebelión de siervos hambrientos. Mi señor era el brazo de la Justicia.
Fui quemado vivo por sostener teorías heréticas, merced a un contubernio católico-protestante.
Fui enviada a la guillotina porque mis Camaradas revolucionarios consideraron aberrante que propusiera incluir los Derechos de la Mujer entre los Derechos del Hombre.
Me fusilaron en medio de la pampa, a causa de una interna de unitarios.
Me fusilaron encinta, junto con mi amante sacerdote, a causa de una interna de federales.
Me suicidaron por escribir poesía burguesa y decadente.
Fui enviado a la silla eléctrica a los veinte años de mi edad, sin tiempo de arrepentirme o convertirme en un hombre de bien, como suele decirse de los embriones en el claustro materno.
Me arrearon a la cámara de gas por pertenecer a un pueblo distinto al de los verdugos.
Me condenaron de facto por imprimir libelos subversivos, arrojándome semivivo a una fosa común.
A lo largo de la historia, hombres doctos o brutales supieron con certeza qué delito merecía la pena capital. Siempre supieron que yo, no otro, era el culpable. Jamás dudaron de que el castigo era ejemplar. Cada vez que se alude a este escarmiento la Humanidad retrocede en cuatro patas.

María Elena Walsh

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Un comentario en “NO a la pena de muerte

  1. Después de haber investigado sobre la pena de muerte en diversos países la aplicaban y otros que aun la usan me quedo claro el por que no hay que aplicarla. Para ejemplificar el desgasto innecesario que genera este tipo de pena no solo a la persona sometida a ella sino también a sus familiares y amigos se puede tomar el sistema de ejecución Japonés. Donde tras la condena el preso tiene permiso de realizar una suplica final que, de ser denegada (lo que generalmente sucede) pasa a última revisión y después se envía al preso a un centro de detención especial, con máxima seguridad, denominado Fila de Muerte. Allí se somete a la persona a condiciones mucho más estrictas que las utilizadas para los presos normales. El dato que me hizo cambiar mi opinión sobre este sistema es la crueldad con que se tratan tanto al preso como a los familiares y amigos del mismo. Durante su estado en la Fila de Muerte el preso prácticamente no puede recibir visitas ya que estas casi no están permitidas, nunca se le avisa cuando va a ser ejecutado, ya que el tribunal lo decide cuando quiere, lo que ha dado lugar a que muchos condenados murieran por causas naturales tras 30 o 40 años dentro de la Fila de Muerte.
    Las ejecuciones son realizadas en la horca colgando al condenado en un compartimiento de la muerte dentro del centro de detención. Cuando se ha publicado una orden de ejecución, entonces informan al preso condenado la mañana en que se va a realizar. Al condenado se le da su última comida. La familia y los representantes legales del preso nunca son informados hasta luego de la ejecución. Por lo tanto, no hay posibilidad de una reunión final.
    Antes de que al preso condenado se le venden los ojos, se le permite dejar el mensaje si él o ella desea. Luego es conducido al compartimiento de la muerte. El condenado se pone en su lugar y las rodillas del preso se atan juntas. La puerta falsa de la horca se opera remotamente desde un cuarto separado. Luego, informan a la familia del preso que ha ocurrido la ejecución y ellos pueden recoger el cuerpo. Un breve aviso de lo acontecido se publica en los medios, pero la identidad del preso se retiene – solamente se hará público si la familia elige informar a los medios.
    En cuanto al discurso que el estado japonés utiliza para mantener este tipo de pena va desde la seguridad basada en el estado de peligrosidad del sujeto hasta el hecho de que al pueblo japonés le gusta este tipo de penas, lo que no es del todo cierto según las estadísticas.
    Sobre la culpabilidad del preso nada se dice, pero no existe preso en Japón condenado a la pena de muerte que no llegué a su ejecución aunque pasen 40 años para ello. Sin embargo existen presos en la Fila de muerte que dicen no ser culpables, pero una vez dada la condena y sin importar cuando se ejecute, la culpabilidad del condenado no se vuelve a revisar (los tribunales son reacios a dar la posibilidad del perdón). Si esto es lo que un Estado puede hacer cuando se le da el poder de aplicar este tipo de penas creo que habría que evitarlo a toda costa. En ese país desde 1946 a 1993 hubo 766 personas condenadas a muerte, a ninguna se le dio el privilegio de ser revisad su condena y existían, hasta el 2005 104 personas que aun esperan la ejecución.
    Perdón si mi comentario es un tanto extenso pero la pena de muerte en Japón me pareció un buen ejemplo de lo que no se debe permitir.

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