Muros que hablan

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Clase del Martes 18-9

Dedicaremos el primer tramo de la clase de mañana al análisis de las MEDIDAS de SEGURIDAD.
Luego, comenzaremos el estudio de la Bolilla 9, que implica una introducción al nivel de la TIPICIDAD en la estructura de la teoría del delito.

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El abolicionismo según Louk Hulsman.

“Ni el sistema penal ni la cárcel sirven para solucionar conflictos”

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El martes 11 de septiembre, disertará en la Facultad de Derecho de Mar del Plata, el profesor holandés Louk Hulsman, especialista en derecho penal y acérrimo defensor del abolicionismo de las cárceles. Están todos invitados a concurrir, el martes después de la clase. Aquí, le subo una entrevista realizada a Hulsman por el diario Página 12 luego de una conferencia brindada en el Congreso de la Nación en el año 2006.
El holandés Louk Hulsman, experto en derecho penal, tiene el aspecto de un abuelo que sabe cómo relatarles un cuento de hadas a sus nietos. Sin embargo, su conferencia en el Congreso nacional adquirió el significado de una pesadilla para los mentores de políticas de “mano dura” como Carlos Ruckauf o Juan Carlos Blumberg, dos nombres paradigmáticos. Es que el abuelo Hulsman –dicho con respeto– es un cabeza dura cuyo objetivo es “crear conciencia” para avanzar hacia la abolición del sistema penal y de esa siniestra institución llamada cárcel. “En términos de derechos humanos se sabe que el individuo es libre y que está mal poner a la gente en prisión; está mal calificar a la gente como si fuera ‘mala’.” Hulsman no pierde la sonrisa ni ante preguntas enojosas como “¿qué hacer, entonces, frente a los delitos graves?”. Se limita a responder que en criminología se habla de la existencia de una “cifra negra” del delito, es decir los hechos nunca denunciados y que, en la Argentina, por ejemplo, superan el 70 por ciento, de acuerdo con estimaciones oficiosas. “Son muy pocos los delitos que son sancionados por el sistema penal, y la sanción nunca repara el daño producido. Habría que buscar otras alternativas a la de la cárcel”, dice y sonríe.

A la hora de dar ejemplos concretos de “solución de los conflictos”, expone el propio. “Antes de hablar del paradigma abolicionista dentro del sistema de justicia, es bueno que explique cuál es mi relación con el sistema de justicia. El primer acercamiento que tuve fue en 1944, cuando los alemanes ocuparon Holanda. Fui arrestado y por eso tengo experiencia en cárcel y también en campos de concentración. La reparación que puedo esperar, en lo personal, no puede pasar por hacer pasar al otro por lo mismo que yo pasé”, afirma ante Página/12 durante una entrevista al término de la charla que ofreció en el primer piso del Palacio Legislativo, invitado por la defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, y a la que asistieron, entre otros, los jueces en lo penal Luis Niño y Lucila Larrandart.

Hulsman admite que no todos los casos son iguales y cita el trabajo realizado por “Steiner, un colega alemán”, que entrevistó a dos mil víctimas de hechos delictivos. “El separó las historias de las víctimas en tres categorías: historias con final feliz, historias tristes y catástrofes de vida”. El prefiere seguir hablando de sus propias experiencias: “Hace unos años mi casa fue vaciada dos veces en tres semanas. Y además la destruyeron. Un mes y medio más tarde fueron descubiertos los tres chicos que hicieron esto. Hablé con ellos y con sus padres. No me importaba que los penalizaran. Al final nos hicimos amigos. Los chicos cambiaron de escuela, fueron a una más buena. El seguro pagó los daños en mi casa. No fue una situación placentera, pero la situación problemática que pasamos tuvo un final feliz. ¿Hubiera sido mejor con los tres chicos en la cárcel?”.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, Hulsman comenzó a estudiar leyes. Por su experiencia personal estaba interesado en Derecho Penal y Criminología. Ya recibido, trabajó en los ministerios de Defensa y de Justicia, en coordinación con los fiscales y con la policía. En forma paralela, trabajó como profesor de Derecho Penal. En este punto, recordó que en su labor docente a los alumnos les propuso “que vieran cómo suceden las cosas dentro del sistema penal y que no se basen sólo en lo que dicen los libros”. Dijo que su punto de vista le apuntaba, sobre todo, “a organizaciones como la policía”, dado que “los oficiales eran los que miraban lo que la gente pensaba y hacía, y después daban intervención a los fiscales”.

Eso pasaba “a principios de los setenta”, cuando en Holanda había “una fuerza de policía que se movía en un contexto muy autoritario y que se había enfrentado con un movimiento que se llamaba Provo, porque eran provo-cadores de la autoridad y de la policía”. Fueron años duros y Hulsman se tomó el trabajo de analizar el trabajo de fiscales y de jueces. “Hacía entrevistas con los jueces y les preguntaba qué pensaban de las sentencias. Comparaba sus respuestas con lo que hacían y no se correspondían. Entonces, les mostraba el material reunido y les demostraba que ellos hablaban de una forma y actuaban de otra.”

Hulsman fue uno de los que impulsó, en Holanda, la aplicación de la probation, para sancionar los delitos de otra manera, sin tener que ir a la cárcel. En la entrevista, el experto insiste en la necesidad de “cambiar el lenguaje de la Universidad, que es donde se ‘fabrican’ las palabras que luego fundamentan la creación de instituciones como la justicia penal y la cárcel”. En este punto cuestionó, en general, la aplicación de penas que incluyan la prisión, más allá de la gravedad de los delitos: “Los individuos son separados por el incidente que es objeto de condena. Se aísla al victimario de su medio, sus amigos, su familia, del sustrato material de su mundo y también se aísla a las víctimas de una manera similar, aunque estén en libertad”.

Consideró necesario, para avanzar hacia el abolicionismo que propicia, que la tarea comience en la Universidad. “Del mismo modo que existen movimientos contra la discriminación racial o contra la discriminación de homosexuales, existe un movimiento que avanza hacia el abolicionismo del sistema penal y de la cárcel.” Para eso es necesario “fabricar palabras para ir creando conciencia y para hacer ver que ni la cárcel ni el sistema penal sirven para solucionar los conflictos”. Hulsman aseguró que ya existe “un movimiento internacional para cambiar al mundo cambiando las palabras, para abolir palabras como ‘delito’ o ‘delincuente’ y trabajar con los jueces, y con los fiscales, para que empiecen a buscar otras soluciones que no atenten contra el derecho supremo del hombre, que es la libertad”.

JT

Entrevista

ENTREVISTA A DAVID GARLAND

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“La tolerancia cero es proclive a reprimir a los pobres y a los sin techo”

David Garland vive en Nueva York. Allí ha observado atentamente los procesos que cambiaron y profundizaron la seguridad y el control sobre esa ciudad y de Estados Unidos. Garland estudió Derecho y Filosofía en Edimburgo y actualmente enseña Sociología en la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York. Ha analizado los aspectos sociales e históricos de la pena de muerte, la teoría y la práctica del encarcelamiento, entre otros temas.

– -El modelo Giuliani de seguridad fue llevado a países como la Argentina. ¿Cree efectivas este tipo de exportaciones?

– -El “modelo Giuliani” es en realidad una combinación de elementos, algunos positivos, otros represivos. Contratar a 10.000 policías más y aplicar un control de gestión y responsabilidad estricto fueron cambios bien recibidos que podrían ser emulados con éxito en cualquier parte. El enfoque de “tolerancia cero” respecto de los delitos menores y las infracciones fue mucho más controvertido. Bien implementadas, estas estrategias pueden reducir el miedo al crimen y mejorar la calidad de vida en los barrios urbanos. Pero también son proclives a reprimir pobres y sin techo. No se puede exportar un modelo así sin adaptarlo a las condiciones locales.

– -¿Qué destino le espera a una sociedad que confía su seguridad a un servicio privado?

– -La policía y la seguridad son bienes públicos que deberían ser provistos por autoridades públicas. Cuando se convierten en mercaderías que se compran en el mercado, los que pierden son los sectores populares. Mire lo que pasa en el mundo: las sociedades que dependen de la policía privada para la seguridad básica se encuentran entre las más desiguales e injustas. No quiero decir que no debería permitirse que empresas, shoppings y actores de Hollywood contraten sus guardias; es preferible que paguen a que exijan una prestación pública. Pero a cada persona debe corresponderle, como un derecho, un nivel básico de policía y protección. Uno de los éxitos inadvertidos de la democratización en los países más ricos es que los pobres comenzaron a ser mejor atendidos por la policía. La idea de privatizar la policía puede llegar a destruir este avance.

– -¿El terrorismo es la excusa perfecta para militarizar la sociedad y controlar a la gente?

– -Vivo en Nueva York y es difícil negar que el terrorismo sea un problema real. Pero es un riesgo más entre muchos otros y no siempre el más grave, como bien lo demostró el huracán Katrina. La erosión de las libertades civiles, la persecución de las minorías y la violación de los derechos humanos también son riesgos que hay que poner en la balanza. La metáfora de una “guerra” considera que no hay tarea más importante que derrotar al enemigo: todas las demás consideraciones se subordinan a eso.

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– -¿Cómo compatibilizan seguridad y asistencia social en países con gobiernos neoliberales?

– -La política social neoliberal es una contradicción en sí. En el siglo XIX, la previsión social surgió para reparar el daño que los mercados habían infligido al bienestar social de los países recién industrializados. Siempre que el bienestar del pueblo queda librado a las fuerzas del mercado, los débiles y los pobres son puestos contra la pared. El abandono escandaloso de la población negra pobre de Nueva Orleáns, después de Katrina, es una marca fulgurante de esta verdad.

– -¿En algún lugar las cárceles educan y/o reincorporan a los presos a la sociedad?

– -Las cárceles nunca son marcos ideales para educar o reintegrar a las personas a la sociedad. Pero las de Holanda, por ejemplo, llevan a cabo un mejor trabajo de re-socialización que las de EE.UU.. En los últimos treinta años, los europeos comenzaron a volcarse hacia el modelo estadounidense. A todo el mundo le convendría que se revirtiera esta tendencia y que EE.UU. imitara esos modelos.

– -¿Acaso las cárceles privadas cumplirían con este objetivo?

– -El pasaje a cárceles privadas es un signo de que el sector público está fallando, no una solución a esa falla.

(Revista Ñ de Clarin del 17 de septiembre de 2005). JT

Clase Martes 4 de septiembre

En la clase del martes 4 de septiembre, analizaremos las diversas teorías que justifican el castigo orientadas desde perspectivas de la prevenciòn general y especial.
Luego, llevaremos a cabo el debate sobre la película “El Experimento”, con especial referencia a la experiencia real llevada a cabo en la Universidad de Stanford. A propósito de ello, les subo un video que resume “el experimento”.

Finalmente, comenzaremos a estudiar a los autores abolicionistas.

JT