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24
Oct
09

Ley 26354 – Trata de Personas y Asistencia a la Víctima

PREVENCION Y SANCION DE LA TRATA DE PERSONAS Y ASISTENCIA A SUS VICTIMAS PODER LEGISLATIVO NACIONAL. (El protocolo de actuación para investigar estos delitos, acá). La Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer “Convención de Belem do Para”, está en este mismo post y acá.

Ley 26.364 Disposiciones Generales.Derechos de las Víctimas.Disposiciones Penales y Procesales. Disposiciones Finales.
Sancionada: Abril 9 de 2008 Promulgada: Abril 29 de 2008

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc.Sancionan con fuerza de Ley:
PREVENCION Y SANCION DE LA TRATA DE PERSONAS Y ASISTENCIA A SUS VICTIMAS
TITULO I DISPOSICIONES GENERALES
ARTICULO 1º — Objeto.La presente ley tiene por objeto implementar medidas destinadas a prevenir y sancionar la trata de personas, asistir y proteger a sus víctimas.
ARTICULO 2º — Trata de mayores de DIECIOCHO (18) años.Se entiende por trata de mayores la captación, el transporte y/o traslado —ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior—, la acogida o la recepción de personas mayores de DIECIOCHO (18) años de edad, con fines de explotación, cuando mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima, aun cuando existiere asentimiento de ésta.
ARTICULO 3º — Trata de menores de DIECIOCHO (18) años.Se entiende por trata de menores el ofrecimiento, la captación, el transporte y/o traslado —ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior—, la acogida o la recepción de personas menores de DIECIOCHO (18) años de edad, con fines de explotación.Existe trata de menores aun cuando no mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima.El asentimiento de la víctima de trata de personas menores de DIECIOCHO (18) años no tendrá efecto alguno.
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ARTICULO 4º — Explotación.A los efectos de la presente ley, existe explotación en cualquiera de los siguientes supuestos:a) Cuando se redujere o mantuviere a una persona en condición de esclavitud o servidumbre o se la sometiere a prácticas análogas; b) Cuando se obligare a una persona a realizar trabajos o servicios forzados; c) Cuando se promoviere, facilitare, desarrollare o se obtuviere provecho de cualquier forma de comercio sexual; d) Cuando se practicare extracción ilícita de órganos o tejidos humanos.
ARTICULO 5º — No punibilidad.Las víctimas de la trata de personas no son punibles por la comisión de cualquier delito que sea el resultado directo de haber sido objeto de trata.Tampoco les serán aplicables las sanciones o impedimentos establecidos en la legislación migratoria cuando las infracciones sean consecuencia de la actividad desplegada durante la comisión del ilícito que las damnificara.
TITULO II DERECHOS DE LAS VICTIMAS
ARTICULO 6º — Derechos.Las víctimas de la trata de personas tienen derecho a:a) Recibir información sobre sus derechos en un idioma que comprendan, y en forma accesible a su edad y madurez; b) Recibir alojamiento apropiado, manutención, alimentación suficiente e higiene personal adecuada; c) Contar con asistencia psicológica, médica y jurídica gratuitas; d) Prestar testimonio en condiciones especiales de protección y cuidado; e) La protección frente a toda posible represalia contra su persona o su familia, pudiéndose incorporar al programa nacional de protección de testigos en las condiciones previstas en la Ley Nº 25.764.f) La adopción de las medidas necesarias para garantizar su integridad física y psicológica; g) Ser informadas del estado de las actuaciones, de las medidas adoptadas y de la evolución del proceso; h) Ser oídas en todas las etapas del proceso; i) La protección de su identidad e intimidad; j) Permanecer en el país, de conformidad con la legislación vigente, y a recibir la documentación o constancia que acredite tal circunstancia; k) Que se les facilite el retorno al lugar en el que estuviera asentado su domicilio; l) Acceder de manera voluntaria y gratuita a los recursos de asistencia.En el caso de niños, niñas y adolescentes, además de los derechos precedentemente enunciados, se garantizará que los procedimientos reconozcan sus necesidades especiales que implican la condición de ser un sujeto en pleno desarrollo de la personalidad.En ningún caso podrán ser sometidos a careos.Las medidas de protección de derechos aplicables no podrán restringir sus derechos y garantías, ni implicar privación de su libertad.Se procurará la reintegración a su familia nuclear o ampliada o a su comunidad.
ARTICULO 7º — Alojamiento de las víctimas.En ningún caso se alojará a las víctimas de la trata de personas en cárceles, establecimientos penitenciarios, policiales o destinados al alojamiento de personas detenidas, procesadas o condenadas.
ARTICULO 8º — Derecho a la privacidad y reserva de identidad.En ningún caso se dictarán normas que dispongan la inscripción de las víctimas de la trata de personas en un registro especial, o que les obligue a poseer un documento especial, o a cumplir algún requisito con fines de vigilancia o notificación.Se protegerá la privacidad e identidad de las víctimas de la trata de personas.Las actuaciones judiciales serán confidenciales.Los funcionarios intervinientes deberán preservar la reserva de la identidad de aquéllas.
ARTICULO 9º — Representantes diplomáticos y consulares.Es obligación de los representantes diplomáticos y consulares de la Nación en el extranjero proveer a la asistencia de los ciudadanos argentinos que, hallándose fuera del país, resultaren víctimas de los delitos descriptos en la presente ley, y facilitar su retorno al país, si así lo pidieren.
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01
Jul
09

Noticias sin Gripe A.

Como todos saben, mediante Resolución de Rectorado Nº 558/09 el Rector de la Universidad Nacional de Mar del Plata Lic. Francisco Morea dispuso la Suspensión de Actividades en el ámbito de esta Universidad, a partir de las 16:00 horas del día 30 de junio hasta el próximo 3 de agosto, fecha en que concluye el Receso Invernal. De este modo, el segundo parcial de Penal I será reprogramado a partir del 3 de Agosto. A través de este blog y de las redes sociales (facebook) los mantendremos informados de las novedades.

15
Jun
09

Palabras de Bartolomé Vanzetti al ser condenado a muerte. Aporte de Lucía Ivorra.

El martes vamos a conversar de la denominada “pena de muerte”. Como anticipo, un texto que comparte con nosotros Lucía Ivorra, alumna del cuatrimestre pasado de la comisión (como ella no lo dice, yo puedo decir que Lucía obtuvo un 10 en la materia, ja).

Bartolomé Vanzetti: ¿tiene usted alguna razón que manifestar, en virtud de la cual no pueda ser condenado a muerte?

- Si. Lo que yo digo es que soy inocente. Que no sólo soy inocente, sino que en toda mi vida, nunca he robado, ni he matado, ni he derramado sangre. Esto es lo que yo quiero decir. Y no es todo. No sólo soy inocente de estos dos crímenes, no sólo que nunca he robado, ni matado, ni derramado sangre, sino que he luchado toda mi vida, desde que tuve uso de razón, para eliminar el crimen de la Tierra.

Ahora, tengo que decir que no sólo soy inocente de todas esas cosas, no sólo no he cometido un crimen en mi vida; algunos pecados sí, pero nunca un crimen; no sólo he luchado toda mi vida por desterrar los crímenes, los crímenes que la ley oficial y la moral oficial condenan, sino también el crimen que la moral oficial y la ley oficial no condenan y santifican: la explotación y la opresión del hombre por el hombre. Y si hay alguna razón por la cual yo estoy en esta sala como reo, si hay alguna razón por la cual dentro de unos minutos va usted a condenarme, es por esa razón y por ninguna otra.

¿Es posible, que sólo unos pocos individuos del jurado, sólo dos o tres hombres, que serían capaces de condenar a su propia madre a cambio de honores mundanos y bienes terrenos; es posible que ellos tengan razón contra el mundo, todo el mundo que ha dicho que están equivocados y que me consta que están equivocados?

Si hay alguien que pueda saber si tienen razón o no, somos yo y este hombre. Hace siete años que estamos juntos en la cárcel. Lo que hemos sufrido durante estos siete años, ninguna lengua humana lo puede narrar y, sin embargo aquí estoy delante de usted y no tiemblo, lo miro derecho a los ojos y no me ruborizo y no cambio de color, y no tengo vergüenza ni miedo.

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Desde el día que ingresé a la prisión de Charlestown, la población de la cárcel se ha duplicado. ¿Dónde está la nueva moral que la guerra ha traído al mundo? ¿Dónde está el progreso espiritual que hemos alcanzado a través de la guerra? ¿Dónde está la seguridad de nuestra vida, la seguridad de obtener el mínimo de cosas que necesitamos? ¿Dónde está el respeto por la vida humana? ¿Dónde están el respeto y la admiración por las características nobles y sanas del alma humana? Nunca antes de la guerra hubo tantos crímenes como ahora, tanta corrupción, tanta degeneración como la que hoy reina.
Bueno, ya he dicho que no sólo no soy culpable de estos crímenes sino que nunca he cometido un crimen en mi vida; nunca he robado, ni matado, ni derramado sangre, y en cambio siempre he luchado contra el crimen. He luchado y me he sacrificado para borrar de la Tierra incluso aquellos crímenes que la ley y la iglesia legitiman y santifican.

Quiero decir esto: que no le deseo a un perro ni a una serpiente, al ser más bajo y despreciable de la Tierra, no le deseo lo que yo he tenido que sufrir por crímenes de los que no soy culpable. Pero mi convicciÓn más profunda es de que yo he sufrido por otros crímenes, de los que sí soy culpable.

Somos anarquistas; creemos en la anarquía, que no es ni una secta ni un partido, sino una filosofía que, como todas las otras filosofías, tiende al progreso y a la felicidad humana. Nuestra aspiración suprema es la eliminación de toda forma de violencia y la mayor libertad de cada uno y de todos, realizada con la eliminación de toda forma de opresión y de explotación del hombre por el hombre. Nuestro sentimiento y nuestro ideal de justicia están fundados en el principio del respeto y de la dignidad humana, de la igualdad de los hombres en los orígenes de la naturaleza y en la igualdad de sus derechos y de sus deberes.

Nosotros nos llamamos libertarios, lo que significa, en resumen, que creemos que la perfección humana debe ser obtenida con el máximun de la libertad y no por efecto de coerción, y que todo lo que hay de malo en la naturaleza humana y en la conducta de los hombres, puede ser eliminado solamente con la eliminación de sus causas y no con la coerción o alguna imposición que provocan mayores daños, agregando mal al mal.

Nosotros no somos tan torpes como para creer o sostener que las instituciones humanas pueden ser cambiadas en un día. El cambio deberá ser gradual. Pero creemos que un cambio debe tener lugar y que tiene que efectuarse en el sentido de mayor libertad y no de mayor violencia. Es por eso que somos contrarios a toda teoría de comunismo o de socialismo, autoritarios, porque tienden a volver a soldar más o menos fuertemente las cadenas del espíritu humano, mientras nosotros somos adversarios del sistema actual porque está basado en la violencia.

Por esta causa estamos satisfechos de sufrir y de morir, pero no por el bajo y grosero crimen de Braintree …

Yo he sufrido y sufro porque soy un militante anarquista, y es cierto, lo soy. Porque soy italiano. Y es cierto, lo soy. He sufrido más por lo que creo que por lo que soy; pero estoy tan convencido de estar en lo cierto. que si ustedes pudieran matarme dos veces, y yo pudiera renacer otras dos, volvería a vivir como lo he hecho hasta ahora.

25
May
09

La Revolución es un sueño eterno

Mañana continuamos con el análisis de la estructura de la culpabilidad.
Mientras, en el feriado del 25 de mayo, un texto de Andrés Rivera
:

Escribo: un tumor me pudre la lengua. Y el tumor que la pudre me asesina con la perversa lentitud de un verdugo de pesadilla.
¿Yo escribí eso, aquí, en Buenos Aires, mientras oía llegar la lluvia, el invierno, la noche? Escribí: mi lengua se pudre. ¿Yo escribí eso, hoy, un día de junio, mientras oía llegar la lluvia, el invierno, la noche?
Y ahora escribo: me llamaron –¿importa cuándo?– el orador de la Revolución. Escribo: una risa larga y trastornada se enrosca en el vientre de quien fue llamado el orador de la Revolución. Escribo: mi boca no ríe. La podredumbre prohíbe, a mi boca, la risa.
Yo, Juan José Castelli, que escribí que un tumor me pudre la lengua, ¿sé, todavía, que una risa larga y trastornada cruje en mi vientre, que hoy es la noche de un día de junio, y que llueve, y que el invierno llega a las puertas de una ciudad que exterminó la utopía pero no su memoria?

Siento frío en los dientes. ¿Qué se enfría antes de que el cuerpo deje de ser el infierno privado que uno ama, no importa las abominaciones que, a uno, el cuerpo le impone? ¿La sangre? ¿Los pies?
Se me enfrían los dientes, coma lo que coma. Cago pus.
Voy a morir. Y no quiero. NO QUIERO MORIR, escribe Castelli con letras mayúsculas. No quiero, escribe Castelli, en una pieza sin ventanas, su cuerpo que dispara palabras contra la soledad que se termina.
Sálvenme, compañeros, escribe Castelli, solo en la penumbra de esa pieza en la que se encerró para no oír la risa de los que festejan su derrota. Compañeros, sálvenme.
¿Por qué yo?, escribe Castelli. ¿Por qué tan temprano? ¿Qué pago? Todos mueren: el rey y sus bufones, el amo y el esclavo: alguien –dijo eso, borracho, una noche de verano. No así, escribe Castelli. No solo. No rendido aún a la fatiga de vivir. No objeto de la risa y la piedad de los otros.
No planté un árbol, no escribí un libro, escribe Castelli. Sólo hablé. ¿Dónde están mis palabras? No escribí un libro, no planté un árbol: sólo hablé. Y maté.
Castelli se pregunta dónde están sus palabras, qué quedó de ellas. La revolución –escribe Castelli, ahora, ahora que le falta tiempo para poner en orden sus papeles y responderse– se hace con palabras. Con muerte. Y se pierde con ellas.
No sé qué se hizo de mis palabras. Y yo, que maté, tengo miedo. Y no me respondí, escribe Castelli. Tengo miedo, escribe Castelli. Y escribe miedo con un pulso que no tiembla. Y esa palabra –miedo– no es nada, no habla, no es lágrima, no identifica, siquiera, ese líquido negro, viscoso, que le sube por el cuerpo, dentro del cuerpo; en esa ciudad que compra palabras y que las paga. Que las olvida.
Mírenme, escribe Castelli. Ustedes me cortaron la lengua. ¿Por qué? Ustedes tienen miedo a la palabra, escribe Castelli. Y ese miedo se los vi, a ustedes, en la cara. Lo vi en las caras de ustedes, y vi cómo se las retorcía, y cómo les retorcía las tripas.
Por qué escribe ustedes, escribe, ahora, un hombre al que llaman Castelli, y que gruñe como un chancho.
Un tiro, Castelli, un tiro en la boca que hiede. Abra el cajón de su mesa, Castelli, allí donde brilla, oscura, la pistola, debajo de la tinta, la pluma y las palabras que la pluma pone sobre el papel, tan mudas como su boca que hiede, y empúñela. ¿Por qué no recoge, Castelli, la pistola que brilla, oscura, en el cajón de su mesa, muda, ahora, como las palabras que pone sobre el papel, y la hunde en su boca, y aprieta el gatillo, y pone fin al tiempo que le falta y cierra la fuente negra y hedionda de las palabras, el pozo negro y hediondo que aún dicta las palabras que pone sobre el papel, las respuestas que nada responden, la podrida fuente del miedo?
La palabra miedo no dice nada de lo que yo veo. No es miedo la palabra.
Castelli mira cómo Castelli abre unos postigos de hierro para que vean los otros, ustedes, eso que se pudre y todavía tiembla y suplica. Abre su cuerpo en dos, con manos como garfios, abre postigos de hierro, y expone, mudo, lo que se pudre antes de que se le enfríen los dientes.
Aquí estoy, esperándote, dice Castelli con su boca muda, putrefacta. Y Castelli –escribe Castelli, una pistola en el cajón de su mesa, debajo de la tinta, la pluma y el papel en el que se amontonan las palabras que escribe–, Castelli invita a la muerte, desde la penumbra en la que escribe, y una sonrisa chirría en los dientes que se enfrían, a que avance, como él, sano y entero, vio avanzar a la infantería criolla en Suipacha, erguida o encorvada, las bayonetas en alto, los hombres de la infantería criolla –porteños, negros, mulatos, paisanos de la pampa, de las sierras cordobesas, de las quebradas de Jujuy y Salta y Tucumán–, encorvados o erguidos, con las manos que les sudaban apretando el hierro de los fusiles, con la mirada puesta más allá de los hierros de los fusiles y las bayonetas, con los ojos puestos en esa línea escarpada donde terminaba el sol, en esa sombra floja y ondulante que se recuesta al pie de la nieve pálida y dura de los cerros, y que grita, loca, desesperada, ¡Santiago! ¡Cierra España! ¡Mueran los herejes! Te llamé ahí, sano y entero, escribe Castelli. Y te llamo desde una pieza a oscuras, solo, sin banderas, sin palabras, sin los hierros que empujé a la victoria. Vení, escribe Castelli, en una ciudad de comerciantes, usureros, contrabandistas, frailes y puteríos, que lo dejó sólo, que acobardó a sus compañeros, que los exilió, que los maldijo.
(Compañeros, soy Castelli, escribe Castelli. No me dejen solo, compañeros, en esta pelea. ¿Dónde están, compañeros? ¿Dónde, que tengo tanto frío?)
Dicen que te llaman noche. Vení, noche, que aquí está Castelli. Vení, noche puta.
Castelli –escribe Castelli–, leé lo que escribís. Y no llorés. Tachá las líneas que escribiste entre paréntesis: deberías saber, ya, que estos tiempos no propician la lírica. Estás mudo en un pozo negro más fétido que tu boca. No, no es un pozo negro. Es el más grande quilombo que el mundo haya conocido nunca y al que bautizaron con el nombre de Buenos Aires. Basta, Castelli, escribe Castelli. La noche vendrá y el hombre mudo, que escribe exorcismos y que los sabe vanos, mira el trazo firme, apretado y claro de su escritura.
Voy a morir, escribe Castelli. Trago una cucharada de dulce de leche, escribe Castelli con la mano que alzó la cuchara cargada con dulce de leche. Y Castelli lee, en una letra apretada y firme, que traga, todavía, una cucharada de dulce de leche. Y que va a morir. Si Dios así lo dispone, escribe Castelli. Eso es lo que Castelli lee, en una escritura apretada y firme. ¿Y qué más lee Castelli en esa escritura apretada y firme, detrás de esa escritura apretada y firme, en los silencios de esa escritura apretada y firme? ¿Que a Castelli, cuando escribió Sí Dios así lo dispone, una risa espasmódica, sigilosa y fría se le enroscó en las tripas y que el dulce de leche empastó la podredumbre que le roe la boca?
Uno no sabe cuándo va a morir; uno debe saber cómo va a morir. Leo lo que escribí. Mi letra es firme y apretada. Mi pulso no tiembla. No tiembla mi corazón. Eso es bueno. Eso está bien, doctor Juan José Castelli. Pero no olvide que su tiempo se termina, y que debe ordenar sus papeles. Escriba, el pulso firme y sin temblores, bajo una luz que se apaga. Escriba que no le importa cuándo llegará al fin del camino. Escriba que no le importa eso –saber cuándo llegará al fin del camino–, con una mano que no tiembla. Escriba que el actor no miente en el escenario, y que su pulso no tiembla.
Y en el escenario, cuya luz se extingue, el actor escribe: la revolución es un sueño eterno. Castelli escribe: es hora de comer mi ración de zapallo pisado.

¿Qué nos faltó para que la utopía venciera a la realidad? ¿Qué derrotó a la utopía? ¿Por qué, con la suficiencia pedante de los conversos, muchos de los que estuvieron de nuestro lado, en los días de mayo, traicionan la utopía? ¿Escribo de causas o escribo de efectos? ¿Escribo de efectos y no describo las causas? ¿Escribo de causas y no describo los efectos?
Escribo la historia de una carencia, no la carencia de una historia.

(“La Revolución es un sueño eterno”. Andrés Rivera)
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12
Nov
08

“La represión no resuelve nada”

Entrevista con Amadeu Recasens i Brunet, experto en seguridad (Página 12 del 11.11.08)
“La represión no resuelve nada”
El ex director de la Escuela de Policía de Catalunya asegura que las políticas de mano dura “no solucionan el problema” del delito. Dice que los medios construyen miedos como “herramientas de sumisión” y advierte que la crisis global generará mayor sensación de inseguridad.
Por Irina Hauser
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“La respuesta represiva no ataca el problema de fondo, que suele ser social, económico”, dice Recasens.

Amadeu Recasens i Brunet es un científico social catalán experto en temas de seguridad. Vino al país para mantener reuniones en las secretarías de Seguridad Interior y de Política Criminal y aterrizó justo en medio de la polémica desatada a partir del crimen del ingeniero Barrenechea. Se encontró con el gobernador Daniel Scioli pidiendo bajar la edad de imputabilidad y hasta oyó a la Presidenta clamar por más cárcel para los delincuentes. Frente a eso, sostiene que “las respuestas represivas crean una apariencia momentánea pero no solucionan el problema”, sino que propician que “se siga reproduciendo”. Y advierte: “Quienes tienen la responsabilidad de generar políticas públicas no pueden responder así”. Los medios de comunicación, dice, colaboran con “la construcción del miedo”, una poderosa “herramienta de sumisión”. Sus pronósticos no son alentadores. Con la crisis global, anticipa, van a aumentar la criminalidad y la percepción de inseguridad.

–Cada vez que reaparece el debate sobre la inseguridad, la respuesta es represiva. ¿Sirve?

–Es una respuesta, no una solución. ¿Alguien ha hecho un análisis de políticas públicas sobre cuál es el problema? Se actúa de manera inmediata y reactiva frente a algo que tal vez no se conoce. Como cuando uno le da una aspirina a un enfermo que tiene fiebre. Trata el síntoma, pero no la enfermedad. Históricamente hubo en todas partes políticas de mano dura. ¿Han solucionado algo? No. La respuesta represiva puede crear cierta apariencia momentánea, pero como no ataca el problema de fondo, que suele ser social, económico, una construcción de miedos, no resuelve nada. Quienes tienen la responsabilidad de diseñar políticas públicas no pueden responder así. Las políticas se deben basar en criterios, no en reacciones espontáneas cuando hay más robos o una manifestación.
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21
Jul
08

Notas definitivas

El jueves 24 de julio a las 15hs se entregarán las notas definitivas y se firmarán las libretas universitarias. Los que quieran ir, nos vemos en la Facultad. El resto, buenas vacaciones.

18
Jul
08

Mas sobre la visita de cárcel

Compartimos un texto que nos envió Nadia De Falco, alumna de la Facultad de Derecho de la Universidad de Mar del Plata que concurrió a la visita de la Unidad Penal XV la semana pasada.

“El martes pasado fuimos a visitar la Unidad penal nº 15 de Batán. Luego de tantas teorías, discursos y estadísticas tuvimos la oportunidad de ver nosotros mismos que es lo que queda después del proceso, como afectan a la gente justamente todas las teorías, todos los textos…
Le pregunté a un guardia cuantos muertos hubo el año pasado en la unidad. Me respondió que había sido un buen año para la penitenciaría, ya que sólo habían tenido cuatro muertos, 3 homicidios y un suicidio…cuatro vidas humanas, perdidas, acabadas en ese predio que pretende actuar de contención para aquellos completamente relegados de la sociedad, de este mundo que cada día va mas rápido y al cual tan pocos pueden subir.
Talleres, pinturas, comunidades de ayuda, recreaciones… la parte que nos muestran, porque, lógicamente y como dice nuestra Constitución, la cárcel es un lugar de rehabilitación, donde aprendes a ser una persona de bien, donde te preparan para ser libre…desde detrás de varias rejas, desde condiciones deplorables, suciedad, falta de mantenimiento, espacio y seguridad…. mirando la vida pasar contando las gotas que caen del techo de la celda. ¿Lo peor? Que los que están ahí dentro saben que lo más probable es que vuelvan, saben que no les espera nada afuera, que no hay oportunidades, solo puertas cerradas y miradas desviadas.
Cuando salíamos, ya todos a paso apresurado por el corredor final desde las ventanas se veían el atardecer. Fue sarcástica la manera en que los bellos colores del cielo se vieron de a retazos enmarcados por fierros, muros y alambres de púa.
Al volver caminando a mí casa pensaba en las sensaciones que uno tiene estando sólo 2 horas dentro, no podemos evitar sentir que ese lugar absorbe las alegrías dejando sólo un amargo dolor de cabeza y un corazón oprimido.
Acá las casas tienen rejas, en puertas y ventanas, rejas para alejar a aquellos que estuvieron, están y estarán tras ellas, un círculo vicioso de aislamientos que agrandan la imaginaria frontera entre “ellos” y “nosotros”, impidiendo que nos veamos como una sociedad toda.
“Ellos” no viven a miles de kilómetros de distancia,”ellos” no son microbios en nuestro sistema, “ellos” siguen siendo personas…..aunque casi no vivan como tales”

10
Jul
08

Visita a la Unidad Penal XV

El martes 8 de julio visitamos la Unidad Penal 15 con un grupo de estudiantes de Derecho. María Paz Róvere, Agustina Conti y Leonardo Schwindt mandaron este texto, reflexionando sobre la experiencia. Gracias a los chicos por compartir sus sentimientos con todos nosotros.

Hoy nosotros, para algunos “la calle”, para otros “los recorridos” conocimos lo que es estar privado de uno de los principales derechos que hacen a la persona humana: La Libertad
Hoy entre pisos mojados y vidrios rotos vimos miradas frías, perdidas, como si no supieran donde estaban luego de años en el mismo lugar, y nos preguntamos ¿Son ellos los que realmente tendrían que estar ahí? Tal vez la inevitable respuesta seria “sí, ellos hicieron las cosas mal” pero sin embargo, si de algo no dudamos es que ellos son producto de una criminalizacion que se enfoca en uno de los grupos más vulnerables y discriminados a los cuales el estado y la sociedad, en la cual nos incluimos, les da la espalda.
Hoy notamos una desesperación en busca de auxilio. Para ellos ningún lunes se diferencia de un martes, corriendo en todos los días un constante riesgo su vida, ya que si bien no existe la pena de muerte por parte del estado ésta puede llegar por un par de zapatillas o por peleas internas.
Hoy, así y todo nos mostraron la mejor cara con la que se puede ver todo esto, pensar que solo pasamos unas horas ahí dentro, y nos preguntamos ¿Cómo será aquello que no nos muestran?
Quizá HOY empecemos a comprenderlos

31
Mar
08

“El miedo que dispara microfascismos”

LA ENSAYISTA SHILA VILKER Y UNA HISTORIA DE LA INSEGURIDAD

El miedo que dispara microfascismos
Licenciada en Ciencias de la Comunicación, docente e investigadora de los discursos docentes, Vilker le pone fecha de estreno a la sensación de “inseguridad”: 2004. No fue un año especialmente violento, pero fue el año del asesinato de Axel Blumberg y el de Cromañón. Las manipulaciones, las consecuencias políticas y el discurso de la represión.
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Si se escribiera una historia del miedo en la Argentina, el año 2004 se convertiría en un hito. La ensayista Shila Vilker dice que fue un período en que el delito estuvo en baja, pero ocurrieron dos hechos trágicos que cambiaron la historia de la sensación térmica de inseguridad: el joven Axel Blumberg fue secuestrado y asesinado, y su padre se convirtió en el vocero nacional del extendido sentimiento de inseguridad. El año cerró con la tragedia de Cromañón, en la que no hubo delincuentes armados, pero, a esa altura, la inseguridad se extendió como una metástasis hacia otras zonas de la vida social y económica. Siempre se cometieron delitos y crímenes, pero la inseguridad tiene una fecha de comienzo que Vilker, licenciada en Ciencias de la Comunicación, docente e investigadora, ubica hacia mediados de los años ’90. Desde ese momento, los crímenes ya no sólo conmovían sino que eran percibidos como un síntoma de que todos estamos en peligro. Shila Vilker, que publicó el libro Truculencia; la prensa policial popular entre el terrorismo de Estado y la inseguridad, es autora de una tesis de posgrado sobre la inseguridad.

–¿Cuál es el motivo de que últimamente haya aumentado tanto la sensación de inseguridad?

–Yo diría que 2007 fue el primer año en el que la inseguridad se evidenció como la gran preocupación de la época. A esta altura, el miedo y la preocupación por la inseguridad están enquistados. Por eso, son necesarias políticas específicas dirigidas a bajar el delito, pero también políticas dirigidas a dosificar el miedo… que es una cosa muy distinta. Estamos hablando de dos problemas autónomos: se puede llegar a tener una buena política de prevención del delito, pero, una vez que se ha disparado el temor, no hay política que valga si no se cuenta con una buena política comunicacional. Y la inseguridad tiene una historia. Son necesarias políticas específicas dirigidas a bajar el delito, pero también políticas dirigidas a dosificar el miedo… que es una cosa muy distinta.

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–¿Cuándo empieza a instalarse como preocupación colectiva ese tema?

–Es hacia 1995 cuando, muy tímidamente, empieza a aparecer el problema del aumento del delito, y cada tanto ya se hacía explícita la idea de seguridad. Pero todavía no aparecía la noción de inseguridad como tal. Recién en el ’96 se empieza a englobar todo el fenómeno con la inseguridad, y ya en el ’97 aparece como una cuestión sistemática. En un sentido, se va preparando el camino para la nueva percepción del fenómeno delictivo y la nueva economía de la violencia, interpretada como inseguridad.

–¿Y con qué se asocia la aparición, en 1995, de la inquietud por el aumento del delito?

–Yo seguí los temas de la campaña electoral de entonces y, en realidad, en el ’95, el problema del aumento del delito, que empezaba a ser un tema, todavía era la sexta o séptima preocupación. En ese momento el gran tema era la economía: si sigue el modelo de la convertibilidad, o no sigue el modelo. En cuanto a lo que después va a ser la inseguridad, lo que se empieza a ver es una ubicación del delito en determinados barrios, sobre todo en los barrios pobres. Por ejemplo, Fuerte Apache fue tomado como un síntoma. Y, básicamente, se describía a pobres amenazando a otros pobres. El delito aparecía radicado en las zonas más precarias. No se sentía una amenaza generalizada, pero sí ya empezaba a darse noticia de actos contrarios a los ciudadanos, formas nuevas del delito, vecinos atacando vecinos. Lo subrayo como una idea alejada de la imagen tradicional del delito, que es: “Los delincuentes de antes eran señores comparados con estos”. Ese es un lugar común que resultaba frecuente escuchar en boca de un comunicador como Mariano Grondona. Y también a partir de entonces aparecen las “olas”. “Ola de asaltos”; “Ola de ataques a ancianos”…

–¿Y es de esa época la recordada promesa del ex gobernador Ruckauf de que iba a “meter balas a los delincuentes”?

–Lo enuncia hacia el ’97, o ’98. Y en el ’99 aparece el discurso de la idea de guerra: “Estamos en guerra contra la delincuencia”. La polarización se puso en escena muy fuertemente.
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22
Mar
08

“Los delitos suben igual que la inequidad”

em>Elias Carranza, experto en prevencion del delito, analiza el fenomeno en el continente
“Los delitos suben igual que la inequidad”El especialista advirtió sobre la tendencia de privatizar cárceles o dejar la defensa pública en manos de abogados particulares. En la Argentina ya hay algún proyecto en ese sentido. “El delito es un fenómeno social y la sola Justicia penal no puede reducirlo”, explica.
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Elías Carranza, un argentino experto en prevención del delito que trabaja en la ONU, llamó a fortalecer el instituto de la defensa pública estatal, teniendo en cuenta que a las cárceles llegan “solamente, o casi solamente, personas de clase baja que han necesitado y necesitan” de los defensores oficiales porque no pueden contratar abogados privados. Para cuantificar el problema, Carranza resaltó que las estadísticas recientes de la Cepal indican que “las personas bajo el nivel de pobreza constituyen casi el 37 por ciento” de la población de América latina. En ese sentido, en un mensaje dirigido a los defensores públicos, recordó que los códigos penales de todos los países de la región “prevén el estado de necesidad como causa de justificación y establecen diversas causales de atenuación de la pena”. Por esa razón lamentó que “recorriendo la jurisprudencia y las cárceles de los países no se advierta que tales institutos legales se utilicen, mientras se verifica que el porcentaje de pobres en cárceles es casi del 100 por ciento” de la población carcelaria total.
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Carranza, director del Instituto Latinoamericano de las Naciones Unidas para la Prevención del Delito y Tratamiento de Delincuentes (Ilanud), se manifestó en contra de la tendencia, en algunos países como Estados Unidos o Inglaterra, de privatizar las cárceles o de dejar la defensa pública en manos de abogados particulares. Explicó que mientras en una cárcel pública se gasta “un dólar y medio por cada preso, en las privadas la cifra sube a 17 dólares. Lo que habría que hacer (desde el Estado) es partir la diferencia y, con la misma plata, dedicar 7 u 8 dólares por cada preso”. Página/12 entrevistó a Carranza en la Defensoría General de la Nación, donde ofreció una conferencia sobre temas de su especialidad.

–Hay menos defensores oficiales que fiscales o jueces. ¿En América latina es más fácil condenar que absolver a los imputados de bajos recursos?

–En los hechos, los defensores tienen una situación de ser numéricamente pocos y con pocos recursos materiales y técnicos, con lo cual, en algunos países, es casi peor que no tener defensor. Si no hay defensa, el juicio es nulo. Muchas veces, en los juicios, hay uno que persigue (el fiscal) y otro que no tiene capacidad de defensa o que patea en contra.

–¿Esto también ocurre en la Argentina?

–Tengo que aclarar que, en el caso de la defensa federal de la Nación Argentina no ocurre eso. O en todo caso, ocurre en mucha menor medida que en otros países de la región. Nosotros, en el Ilanud, creemos que las dos mejores defensas son la de Argentina, a nivel federal, y la de Costa Rica. Son dos defensas públicas que tienen un buen status profesional. Son buenas defensas que podrían ser tomadas como modelo por otros países de la región o dentro del mismo país, porque la realidad provincial es variada.

–Puede ser que Argentina esté mejor que otros países de la región, pero hay provincias en las que la estructura de la defensa es muy pobre.

–Yo creo que lo importante es que muchos de los defensores son profesionales con mucha vocación, porque de lo contrario no estarían haciendo lo que hacen. Una persona que tiene un número de 500 o 1000 defensas que atender es imposible que lo haga. Pero insisto en que ese no es el caso de la defensa federal de la Nación.

–Al problema de las deficiencias en la defensa le sigue el del hacinamiento en las cárceles.

–Es cierto, hay cosas que funcionan mal en la Justicia penal, no solo la defensa. Las cárceles están sobrehacinadas y con situaciones espantosas. Y también a nivel de la policía y de la judicatura hay graves problemas. Esto sirve para que surjan ideas disparatadas o que pueden tener éxito relativo en países que no son los nuestros.
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–¿Qué tipo de ideas?

–Una de ellas es la privatización de la defensa pública. Lo que llaman tercerización. Es el modelo norteamericano por el que se contratan privadamente las defensas. En lugar de fortalecer la defensa pública y lograr una defensa de calidad, se pretende que privatizando, lo mismo que en las cárceles, se va a resolver el problema. Así no se va a resolver el problema. Los países que lo están haciendo más bien lo están agravando.

–¿Por qué razón se agrava?

–Se agrava porque es muy caro. Es entre tres y diez veces más caro que una buena defensa pública. Pongo un ejemplo: si se contratan cinco defensas privadas o diez, un buen profesional puede tener un ingreso de cinco mil dólares mensuales. De la misma manera, con un ingreso de cinco mil dólares mensuales, en Argentina o en Costa Rica, un buen profesional atiende muchos más que cinco casos. Se contratan los bufettes privados y estos delegan en los estudiantes de la carrera o en los recién recibidos. Esto significa que hay una defensa de segunda o tercera calidad que es la que se contrata más caro y que es la del pueblo. Continuar leyendo '“Los delitos suben igual que la inequidad”'

21
Feb
08

La tortura no funciona, como demuestra la historia

Transcribimos el artículo de Robert Fisk aparecido en Página 12. Se puede consultar un trabajo del Profesor Luigi Ferrajoli sobre el tema en el blog de Procesal Penal.

La tortura funciona”, alardeó un miembro de las fuerzas especiales estadounidenses, coronel obviamente, a un colega mío hace un par de años. Parece que la CIA y sus matones a sueldo en Afganistán e Irak todavía están convencidos de esto. No existe evidencia de que se haya dejado de entregar a prisioneros a quienes los golpean, los someten a ahogamientos simulados y les insertan tubos de metal, o que el caso de que un prisionero muera a consecuencia de la tortura haya terminado. ¿Por qué otra razón habría de admitir la CIA, en enero, que había destruido videos de prisioneros a los que casi habían ahogado con la técnica de waterboarding, antes de que éstas pudieran ser vistas por investigadores estadounidenses?

Con todo, hace unos días encontré un grabado medieval en el que un prisionero está atado a una silla de madera, con una manguera de cuero metida hasta la garganta cuyo otro extremo salía de una primitiva máquina de bombeo, que es operada por un torturador de horrenda y escasa vestimenta. Los ojos del prisionero están desorbitados por el terror mientras siente que se ahoga ante la vista de los inquisidores españoles que no muestran la más mínima compasión por él. ¿Quién dijo que el waterboarding es nuevo? Los estadounidenses sólo imitan a sus predecesores de la Inquisición.
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15
Feb
08

Hacia una reforma penal juvenil

em>Publicado en Clarín el 14.2.08
Hacia una reforma penal juvenil
Es el momento adecuado para que el Congreso encare una reforma que no debe centrarse sólo en la discusión sobre la edad mínima para la aplicación de una pena, sino también en los medios para limitar el sufrimiento que provoca el sistema penal.

Por: Diana Conti y Diego Freedman
Fuente: DIPUTADA NACIONAL Y ABOGADO EXPERTO EN DERECHO PENAL

La situación de los niños en conflicto con la ley penal ha sido revisada en los últimos años por una serie de decisiones judiciales de los más importantes tribunales de nuestro país e incluso de organismos internacionales de derechos humanos.

Un lugar común de las sentencias judiciales es considerar como un hito a la Convención sobre los Derechos del Niño, justificando así una crítica a las prácticas tradicionales de la Justicia de Menores, caracterizadas por la privación de la libertad de los niños provenientes de los sectores económicamente más desaventajados al margen de las garantías constitucionales.
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Una reciente resolución de la Cámara Nacional de Casación Penal —realizada por los magistrados Angela Ledesma, Eduardo Riggi y Guillermo Tragant en diciembre de 2007— se encuentra en sintonía con esta posición del Poder Judicial al resolver un hábeas corpus colectivo presentado para proteger la libertad personal de las personas acusadas de cometer delitos antes de los 16 años de edad en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El régimen penal de la minoridad vigente establece que las personas que cometen un delito cuando tienen menos de 16 años de edad no son punibles, lo que significa que no puede aplicárseles una pena, como la privación de la libertad.
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15
Feb
08

El fin de la silla eléctrica

Clarín, 10 de Febrero de 2008.Artículo enviado por:
Matías Daniel Ganguzza, alumno de tercer año de la carrera abogacía UNMDP.

EL METODO SE INVENTO HACE 120 AÑOS.

La silla eléctrica es un recuerdo: Estados Unidos no la usará más.
Lo resolvió la Corte de Nebraska, único estado que la seguía
utilizando. “Es un dinosaurio más apropiado para el laboratorio de Frankenstein que para una cámara de muerte”, dijeron los jueces. La pena capital sigue vigente.
En 1890, William Kemmler, un verdulero de origen alemán que vivía en Estados Unidos, apeló la decisión de un juez que lo había condenado a morir en la silla eléctrica. Había matado a su novia a hachazos y sabía que, según las leyes, le correspondía la pena de muerte. Pero la electrocución -neologismo acuñado en aquellos años, a partir de electricidad y ejecución- le parecía un método “cruel e inusual” y, por lo tanto, anticonstitucional.
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Ese mismo argumento sirvió, en 1972, para que la Corte Suprema aboliera la pena de muerte durante cuatro años. Pero no alcanzó para convencer a los jueces de 1890, fascinados por las maravillas del progreso tecnológico, y Kemmler fue la primera víctima de la silla eléctrica. Pasaron casi 120 años, hasta que ahora el Tribunal Supremo (la Corte) de Nebraska se dio cuenta de que, como decía aquel verdulero pionero, la silla eléctrica es un método “cruel e inusual”. Lo decidió este viernes, cuando la prohibió en el último lugar del mundo que la seguía utilizando: el estado de Nebraska, en los Estados Unidos.
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30
Ene
08

“No sirve aumentar las penas a quiénes cometen delitos”

Volvimos. Retomamos nuestra página después del descanso de Enero.
Para empezar, publicamos el interesante reportaje a Mir Puig aparecido en el diario La Nación del 30 de enero. El Prof. Dr. Santiago Mir Puig es Catedrático de Derecho penal en la Universidad de Barcelona, Director del Departamento de Derecho Penal y Ciencias Penales de dicha Universidad, ex–decano de la Facultad de Derecho de la misma y Profesor Honorario de la Universidad San Marcos (Lima, Perú) y de la Universidad Nacional de Trujillo (Perú). Entre sus numerosas publicaciones destacan los siguientes libros: Introducción a las bases del Derecho penal (1976, 1982, 2002), Función de la pena y teoría del delito en el Estado social y democrático de Derecho (1979, 1982), El Derecho penal en el Estado social y democrático de Derecho (1994), Derecho penal, Parte general (1984, 1985, 1990, 1996, 1998, 2002, 2004) y Estado, pena y delito (2006). Una parte importante de su Tratado ha sido traducida al portugués y publicada en Brasil con el título Direito penal. Fundamentos e teoria do delito (2007). Cada año dirige el Programa de Doctorado del Departamento de Derecho penal y Ciencias penales de la Universidad de Barcelona, y, con el Prof. Dr. Jesús M. Silva Sánchez, un Máster de Derecho penal que desde 1997-98 organizan conjuntamente la Universidad de Barcelona y la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona.

Algunos de sus libros:

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Para el que le interese leer algo mas de Mir Puig, artículos publicados en internet:

“Sobre la tentativa inidónea en el nuevo código penal español”;“Límites del normativismo en Derecho Penal”;“Significado y alcance de la imputación objetiva en Derecho Penal”. Además, una interesante conversación con archivo sonoro.

Aquí va la nota de La Nación:
(gracias Chipi por avisar)

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“No estamos yendo por el camino correcto para enfrentar el crimen y, por lo tanto, no estamos ganándole la guerra a la delincuencia. Aumentar las penas a los delincuentes no sirve para nada.”

Quien lo afirma, Santiago Mir Puig, se ha dedicado al estudio de la pena y el delito en el Estado social y democrático de derecho. Todo un tema en un contexto de sociedades cada vez más complejas, donde los ciudadanos se sienten indefensos frente al auge de la delincuencia, a nuevas modalidades de la criminalidad y a un debate por ahora abierto entre los llamados garantistas y quienes reclaman leyes cada vez más duras.

La inseguridad pública es un tema omnipresente en la vida de los argentinos, pero se trata de un problema global y no son pocos los expertos que no dudan en catalogar la inseguridad como el gran tema del futuro en la sociedad occidental.

El catalán Mir Puig es un reconocido abogado, especialista en derecho penal y doctor en derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona. Catedrático de derecho penal, ex decano y actual director del Departamento de Derecho Penal de la Universidad Autónoma de Barcelona, y uno de los catedráticos más reconocidos del derecho penal en el nivel mundial.

Ha publicado un Tratado de Derecho Penal y varios libros sobre temas relacionados con pena y delito y la discusión acerca del agravamiento y la ejecución de las condenas o la punibilidad de los menores.

De paso por la Argentina, invitado por el Departamento de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Nacional de La Matanza para exponer en el Primer Seminario Internacional de Derecho Penal, el especialista español criticó la tendencia internacional de endurecer las leyes penales, destacó la importancia de una actuación eficaz de la policía y aseguró que el éxito del derecho penal no hay que medirlo respecto de los delitos que se cometen, sino de los que no se cometen.

-La percepción generalizada es que la delincuencia crece y que no se hace lo suficiente para controlarla

-La sensación que tenemos los que nos ocupamos de este problema es que no vamos por el camino correcto. No estamos ganando la guerra contra la delincuencia.

-¿Coincide con quienes dicen que no por endurecer las penas van a disminuir los delitos?

-Yo coincido con quienes sostienen que la eficacia de la pena no está en su gravedad, sino en su certeza. Es decir, lo verdaderamente eficaz es que se aplique el derecho penal, que se detenga a los delincuentes, no que se les aplique más o menos pena. Porque, en general, el delincuente tiene grandes expectativas de no ser descubierto, confía en no ser descubierto. Si uno analiza un tipo de delito muy frecuente, como es el robo, es válido preguntarse si tendría sentido para el ladrón cometer el delito si estuviera seguro de que, indefectiblemente, va a ser detenido. Si roba es porque espera no ser detenido.

-¿Las estadísticas demuestran que existe este optimismo del criminal?

-Por lo menos en España (y en todos lados es parecido), se calcula que para detener por primera vez a un ladrón hace falta que cometa un promedio de veinte robos. Hay una gran parte de los delitos que no se descubren.

-¿Es éste uno de los motivos que ha llevado a un aumento de la percepción de que hay un crecimiento del delito y, por lo tanto, al creciente reclamo de seguridad?

-Es un tema complicado. Usted misma ha hablado de un aumento de la percepción de crecimiento de la criminalidad. Pero no siempre queda claro si esto va de la mano de la realidad. De hecho, ese aumento de la percepción ya ha llevado a que muchos Estados modifiquen sus leyes penales. Y, sin embargo, los delitos siguen existiendo. Por lo pronto, hay que decir que este incremento puede que no sea tan espectacular como la gente cree. En España, las estadísticas demuestran un crecimiento levemente sostenido, paulatino, pero no espectacular. Por ejemplo, si crece el parque automotor, va a haber más accidentes. Si crecen las fábricas, van a haber más problemas de contaminación del medio ambiente. Eso es natural, porque, en forma concomitante al crecimiento general, hay nuevas variables que antes no existían. Droga, criminalidad organizada, lavado de dinero. Delitos más sofisticados, si se quiere.
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23
Nov
07

Pena de Muerte

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11
Nov
07

Zaffaroni habla de las cárceles argentinas

21
Oct
07

El derecho frente a la protesta social

Reportaje a Roberto Gargarella, autor del libro El derecho a la protesta: El primer derecho”.

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Las protestas sociales se fueron generalizando desde la década del 90 en América latina. ¿De qué manera se fue canalizando institucionalmente la revuelta?

-Uno debería incluir muchos matices, pero se puede encontrar una línea general de mucha hostilidad. Ahora, de ningún modo es aceptable que los poderes políticos que gobiernan vean las disonancias como problema. Lo que a mí me preocupa especialmente es que esa misma mirada se reproduce en el Poder Judicial, que debería ser el poder más sensibilizado hacia los grupos más desaventajados. El Poder Judicial, en vez de resguardar en todo lo posible a aquellos grupos que más desventajas sufren, ha estado a la vanguardia del hostigamiento a los grupos de protesta.
Esto es extraordinariamente serio, porque uno podría hacer el argumento contrario: hay grupos en nuestro país que sufren un nivel de agravio tal que uno se pregunta cuál debería ser la reacción sensata de ellos frente al derecho, qué deber de respeto pueden guardar hacia un derecho que sistemáticamente los agravia de modo tan intenso.

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¿Y por qué, en contra de sus intereses, esos grupos obedecen al derecho?

-Más que la pregunta sobre cuál es la razón que los lleva a obedecer, lo que me interesa ver es qué respuestas debiera dar el poder público frente a grupos que son sistemáticamente agraviados. La pregunta es paralela a lo que podríamos ver en este ejemplo: si en una situación familiar, el marido sistemáticamente agravia a la mujer, uno debe reflexionar sobre cómo hacer para resguardar y rescatar a esta mujer. Y uno debería ver como un escándalo si se empezara a pensar de modo contrario, y el problema fuera que ella se queja demasiado. Llevado esto al nivel de la protesta social, muchos hacen referencia a que ciertos grupos de nuestra sociedad no contribuyen a la paz social. Yo creo que el punto es exactamente el contrario: es extraordinario el esfuerzo que hacen a la paz social cuando están en una situación de agravio. O sea, la pregunta yo creo que es la inversa: ¿cómo hacen para seguir respondiendo al derecho cuando tienen todas las razones del mundo para ponerse de pie y decir esto es inaceptable? Desde un punto de Justicia constitucional, ese trato que reciben contradice lo que explícitamente pide la Constitución. Por eso es muy preocupante el modo sistemático con que los jueces leen la Constitución con un solo ojo, negándose a ver las promesas concretas que la Constitución hace a una diversidad de grupos.

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¿Esa lectura tuerta corresponde también a un importante sector ciudadano? Los afectados por un piquete no suelen pensar que integran un orden social que está omitiendo el deber de cooperar con el necesitado.

-Exacto. Pero la posición institucional del juez es diferente y le exige otra respuesta. Y cuanto más sea el nivel de hostilidad que haya hacia ciertos grupos desaventajados, más obligación tiene el juez de asumir la protección de las minorías desaventajadas. Es muy interesante mostrar de qué modo ante constituciones que aseguran ciertos resguardos sociales, esos derechos son sistemáticamente desconocidos por los jueces, que consideran que los compromisos que asume la Constitución en el nivel de los derechos sociales son simplemente declaraciones de buena voluntad; forman parte de la poética de la Constitución. No, de ningún modo, eso forma parte de un compromiso constitucional tan importante como el compromiso sobre la libertad de expresión. Entonces, a menos que queramos tirar la Constitución por la ventana, eso merece exactamente el mismo resguardo que cualquier otro derecho.

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¿Y qué hay de la distinción entre cláusulas operativas y programáticas de la Constitución?

-A quienes hacen esta distinción para impedir la aplicación de los derechos sociales habría que preguntarles cuál es la buena razón que autoriza ese tipo de distinciones. Porque lo que muchos dicen es: bueno, no, lo que ocurre con los derechos sociales es que son muy distintos de los derechos políticos porque cuestan mucho dinero. Pero lo cierto es que, aun los derechos civiles y políticos más básicos -tener una elección- son carísimos. Entonces, el argumento de que no se puede hacer una igualación entre los derechos civiles-políticos y los derechos sociales es simplemente ridículo. Esa postura se debe a una elección ideológica, no a una buena forma de razonamiento judicial.

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Publicado en Diario Clarin el 17.7.05.

JT

21
Oct
07

“Las prisiones son un instrumento para que haya más criminales”

strong>ENTREVISTA A NILS CHRISTIE

Altísimo, casi a punto de rozar el techo del lobby, Nils Christie se deja caer en los sillones del hotel, ansioso por empezar a hablar. Como buen sociólogo, elude las trivialidades del clima y se anima a ir directo al corazón de los problemas: “Ustedes, los argentinos, viven en una sociedad que aumenta el uso del castigo de manera extrema. Las prisiones son un instrumento para producir más crímenes”.

Mediante palabras simples, este profesor de la Universidad de Oslo describe cuestiones complejas, como los conceptos de crimen, sufrimiento y castigo en el sistema penal, y los analiza desde el campo de la criminología.

Autor de varios libros, como Los límites del dolor, Industria del control del delito y Los conflictos como propiedad, Christie vino al país para participar de un congreso de criminología, y aprovechó su visita para conocer mejor el sistema penal argentino, al que califica de “extraño y, a la vez, muy triste”, por la cantidad de presos sin condena que tiene.

“Hay un aumento de los niveles de dolor en la Argentina; si bien no están en el índice más alto, como sociedad deben estar muy preocupados”, afirmó.

–Usted habla de dolor para referirse a las cuestiones penales. ¿Por qué usa ese término?

–Hay palabras que no comunican, sino que le ocultan a la gente lo que realmente pasa. Se trata de camuflar los conflictos con palabras que no son del todo claras. El castigo frente a un hecho delictivo es uno de esos conflictos. Suena como algo bastante técnico y, sí, hay una cuestión técnica: si una persona comete un crimen tendrá una determinada cantidad de años de prisión. Pero esos años de prisión son, en realidad, años de sufrimiento impuesto. No es algo fácil de ver pero lo que estamos haciendo en la actualidad en derecho penal es infligir dolor.

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09
Sep
07

El abolicionismo según Louk Hulsman.

“Ni el sistema penal ni la cárcel sirven para solucionar conflictos”

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El martes 11 de septiembre, disertará en la Facultad de Derecho de Mar del Plata, el profesor holandés Louk Hulsman, especialista en derecho penal y acérrimo defensor del abolicionismo de las cárceles. Están todos invitados a concurrir, el martes después de la clase. Aquí, le subo una entrevista realizada a Hulsman por el diario Página 12 luego de una conferencia brindada en el Congreso de la Nación en el año 2006.
El holandés Louk Hulsman, experto en derecho penal, tiene el aspecto de un abuelo que sabe cómo relatarles un cuento de hadas a sus nietos. Sin embargo, su conferencia en el Congreso nacional adquirió el significado de una pesadilla para los mentores de políticas de “mano dura” como Carlos Ruckauf o Juan Carlos Blumberg, dos nombres paradigmáticos. Es que el abuelo Hulsman –dicho con respeto– es un cabeza dura cuyo objetivo es “crear conciencia” para avanzar hacia la abolición del sistema penal y de esa siniestra institución llamada cárcel. “En términos de derechos humanos se sabe que el individuo es libre y que está mal poner a la gente en prisión; está mal calificar a la gente como si fuera ‘mala’.” Hulsman no pierde la sonrisa ni ante preguntas enojosas como “¿qué hacer, entonces, frente a los delitos graves?”. Se limita a responder que en criminología se habla de la existencia de una “cifra negra” del delito, es decir los hechos nunca denunciados y que, en la Argentina, por ejemplo, superan el 70 por ciento, de acuerdo con estimaciones oficiosas. “Son muy pocos los delitos que son sancionados por el sistema penal, y la sanción nunca repara el daño producido. Habría que buscar otras alternativas a la de la cárcel”, dice y sonríe.

A la hora de dar ejemplos concretos de “solución de los conflictos”, expone el propio. “Antes de hablar del paradigma abolicionista dentro del sistema de justicia, es bueno que explique cuál es mi relación con el sistema de justicia. El primer acercamiento que tuve fue en 1944, cuando los alemanes ocuparon Holanda. Fui arrestado y por eso tengo experiencia en cárcel y también en campos de concentración. La reparación que puedo esperar, en lo personal, no puede pasar por hacer pasar al otro por lo mismo que yo pasé”, afirma ante Página/12 durante una entrevista al término de la charla que ofreció en el primer piso del Palacio Legislativo, invitado por la defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, y a la que asistieron, entre otros, los jueces en lo penal Luis Niño y Lucila Larrandart.

Hulsman admite que no todos los casos son iguales y cita el trabajo realizado por “Steiner, un colega alemán”, que entrevistó a dos mil víctimas de hechos delictivos. “El separó las historias de las víctimas en tres categorías: historias con final feliz, historias tristes y catástrofes de vida”. El prefiere seguir hablando de sus propias experiencias: “Hace unos años mi casa fue vaciada dos veces en tres semanas. Y además la destruyeron. Un mes y medio más tarde fueron descubiertos los tres chicos que hicieron esto. Hablé con ellos y con sus padres. No me importaba que los penalizaran. Al final nos hicimos amigos. Los chicos cambiaron de escuela, fueron a una más buena. El seguro pagó los daños en mi casa. No fue una situación placentera, pero la situación problemática que pasamos tuvo un final feliz. ¿Hubiera sido mejor con los tres chicos en la cárcel?”.

Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, Hulsman comenzó a estudiar leyes. Por su experiencia personal estaba interesado en Derecho Penal y Criminología. Ya recibido, trabajó en los ministerios de Defensa y de Justicia, en coordinación con los fiscales y con la policía. En forma paralela, trabajó como profesor de Derecho Penal. En este punto, recordó que en su labor docente a los alumnos les propuso “que vieran cómo suceden las cosas dentro del sistema penal y que no se basen sólo en lo que dicen los libros”. Dijo que su punto de vista le apuntaba, sobre todo, “a organizaciones como la policía”, dado que “los oficiales eran los que miraban lo que la gente pensaba y hacía, y después daban intervención a los fiscales”.

Eso pasaba “a principios de los setenta”, cuando en Holanda había “una fuerza de policía que se movía en un contexto muy autoritario y que se había enfrentado con un movimiento que se llamaba Provo, porque eran provo-cadores de la autoridad y de la policía”. Fueron años duros y Hulsman se tomó el trabajo de analizar el trabajo de fiscales y de jueces. “Hacía entrevistas con los jueces y les preguntaba qué pensaban de las sentencias. Comparaba sus respuestas con lo que hacían y no se correspondían. Entonces, les mostraba el material reunido y les demostraba que ellos hablaban de una forma y actuaban de otra.”

Hulsman fue uno de los que impulsó, en Holanda, la aplicación de la probation, para sancionar los delitos de otra manera, sin tener que ir a la cárcel. En la entrevista, el experto insiste en la necesidad de “cambiar el lenguaje de la Universidad, que es donde se ‘fabrican’ las palabras que luego fundamentan la creación de instituciones como la justicia penal y la cárcel”. En este punto cuestionó, en general, la aplicación de penas que incluyan la prisión, más allá de la gravedad de los delitos: “Los individuos son separados por el incidente que es objeto de condena. Se aísla al victimario de su medio, sus amigos, su familia, del sustrato material de su mundo y también se aísla a las víctimas de una manera similar, aunque estén en libertad”.

Consideró necesario, para avanzar hacia el abolicionismo que propicia, que la tarea comience en la Universidad. “Del mismo modo que existen movimientos contra la discriminación racial o contra la discriminación de homosexuales, existe un movimiento que avanza hacia el abolicionismo del sistema penal y de la cárcel.” Para eso es necesario “fabricar palabras para ir creando conciencia y para hacer ver que ni la cárcel ni el sistema penal sirven para solucionar los conflictos”. Hulsman aseguró que ya existe “un movimiento internacional para cambiar al mundo cambiando las palabras, para abolir palabras como ‘delito’ o ‘delincuente’ y trabajar con los jueces, y con los fiscales, para que empiecen a buscar otras soluciones que no atenten contra el derecho supremo del hombre, que es la libertad”.

JT

07
Sep
07

Entrevista

ENTREVISTA A DAVID GARLAND

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“La tolerancia cero es proclive a reprimir a los pobres y a los sin techo”

David Garland vive en Nueva York. Allí ha observado atentamente los procesos que cambiaron y profundizaron la seguridad y el control sobre esa ciudad y de Estados Unidos. Garland estudió Derecho y Filosofía en Edimburgo y actualmente enseña Sociología en la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York. Ha analizado los aspectos sociales e históricos de la pena de muerte, la teoría y la práctica del encarcelamiento, entre otros temas.

- -El modelo Giuliani de seguridad fue llevado a países como la Argentina. ¿Cree efectivas este tipo de exportaciones?

- -El “modelo Giuliani” es en realidad una combinación de elementos, algunos positivos, otros represivos. Contratar a 10.000 policías más y aplicar un control de gestión y responsabilidad estricto fueron cambios bien recibidos que podrían ser emulados con éxito en cualquier parte. El enfoque de “tolerancia cero” respecto de los delitos menores y las infracciones fue mucho más controvertido. Bien implementadas, estas estrategias pueden reducir el miedo al crimen y mejorar la calidad de vida en los barrios urbanos. Pero también son proclives a reprimir pobres y sin techo. No se puede exportar un modelo así sin adaptarlo a las condiciones locales.

- -¿Qué destino le espera a una sociedad que confía su seguridad a un servicio privado?

- -La policía y la seguridad son bienes públicos que deberían ser provistos por autoridades públicas. Cuando se convierten en mercaderías que se compran en el mercado, los que pierden son los sectores populares. Mire lo que pasa en el mundo: las sociedades que dependen de la policía privada para la seguridad básica se encuentran entre las más desiguales e injustas. No quiero decir que no debería permitirse que empresas, shoppings y actores de Hollywood contraten sus guardias; es preferible que paguen a que exijan una prestación pública. Pero a cada persona debe corresponderle, como un derecho, un nivel básico de policía y protección. Uno de los éxitos inadvertidos de la democratización en los países más ricos es que los pobres comenzaron a ser mejor atendidos por la policía. La idea de privatizar la policía puede llegar a destruir este avance.

- -¿El terrorismo es la excusa perfecta para militarizar la sociedad y controlar a la gente?

- -Vivo en Nueva York y es difícil negar que el terrorismo sea un problema real. Pero es un riesgo más entre muchos otros y no siempre el más grave, como bien lo demostró el huracán Katrina. La erosión de las libertades civiles, la persecución de las minorías y la violación de los derechos humanos también son riesgos que hay que poner en la balanza. La metáfora de una “guerra” considera que no hay tarea más importante que derrotar al enemigo: todas las demás consideraciones se subordinan a eso.

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- -¿Cómo compatibilizan seguridad y asistencia social en países con gobiernos neoliberales?

– -La política social neoliberal es una contradicción en sí. En el siglo XIX, la previsión social surgió para reparar el daño que los mercados habían infligido al bienestar social de los países recién industrializados. Siempre que el bienestar del pueblo queda librado a las fuerzas del mercado, los débiles y los pobres son puestos contra la pared. El abandono escandaloso de la población negra pobre de Nueva Orleáns, después de Katrina, es una marca fulgurante de esta verdad.

- -¿En algún lugar las cárceles educan y/o reincorporan a los presos a la sociedad?

- -Las cárceles nunca son marcos ideales para educar o reintegrar a las personas a la sociedad. Pero las de Holanda, por ejemplo, llevan a cabo un mejor trabajo de re-socialización que las de EE.UU.. En los últimos treinta años, los europeos comenzaron a volcarse hacia el modelo estadounidense. A todo el mundo le convendría que se revirtiera esta tendencia y que EE.UU. imitara esos modelos.

- -¿Acaso las cárceles privadas cumplirían con este objetivo?

- -El pasaje a cárceles privadas es un signo de que el sector público está fallando, no una solución a esa falla.

(Revista Ñ de Clarin del 17 de septiembre de 2005). JT

30
Ago
07

Fallo “Mazzeo”. Trabajo Profesor Adler.

En esta dirección: www.materialdeestudio.wordpress.com hemos anexado el material de estudio complementario, que por su longitud no podemos alojar en ésta página
Hoy les subí el fallo “Mazzeo” de la CSJN que muchos me pidieron. Es el pronunciamiento que declara la inconstitucionalidad del decreto 1002/89, mediante el cual el Poder Ejecutivo Nacional indultó, entre otros, a Santiago Omar Riveros por los hechos a él imputados en la ex causa 85 de la Cámara Federal de Apelaciones de San Martín.
Además, les subí un trabajo de doctrina del Profesor Adler sobre contenido y límites del Derecho Penal.

JT

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26
Ago
07

Tolerancia Cero

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ENTREVISTA EXCLUSIVA AL SOCIOLOGO
LOïC WACQUANT SOBRE MISERIA, DELITO Y MARGINALIZACION

“La tolerancia cero es más cara que un plan social”

Discípulo de Bourdieu, es investigador de la violencia urbana. Wacquant llegó a Buenos Aires a presentar su libro “Parias urbanos”, donde desmenuza los procesos de marginalización en las grandes ciudades. En diálogo con Página/12 analizó ese proceso en la Argentina y por qué se termina por pedir un Estado penal.

Loïc Wacquant es francés, pero está radicado en EE.UU.
Es profesor de la Universidad de California-Berkeley.

Por Leonardo Moledo

El discurso de Loïc Wacquant, discípulo de Pierre Bourdieu, investigador y profesor de la Universidad de California-Berkeley, está centrado en los procesos de marginalización urbana –y expresado en los dos libros que se conocen de él en castellano, Las cárceles de la miseria y Parias urbanos-, además de sus contribuciones en Le Monde Diplomatique. Wacquant analiza miseria, delito y marginalización no como márgenes o regiones atrasadas de un sistema que progresa y se enriquece (como podría haberse analizado la pobreza a mediados del siglo XX durante el florecimiento del Estado de bienestar), sino como una producción social necesaria de esa sociedad que progresa, en la que todos los actores intervienen de manera activa. Consiguiendo, en fin, como respuesta, la constitución de un “Estado penal” y un discurso que criminaliza la miseria y la marginación, y cuya expresión nítida es el aumento de las poblaciones carcelarias y el creciente reclamo de la “tolerancia cero”. Dentro de un enfoque relacional, Wacquant sostiene la insuficiencia de los análisis corrientes (y predominantes en la Argentina) que aritmetizan la miseria: “La línea de pobreza, que equipara la pobreza con los bajos ingresos, ignora y oscurece las dimensiones simbólicas, las características específicas de los procesos de marginación y la cadena de eventos y condiciones que conducen a los procesos de exclusión social”. Amparado en los índices y su correlato simbólico (ghettos y villas miseria como zonas de peligro y territorios vedados), el Estado interviene no sólo para reprimir el delito sino para “borrar” (de la ciudad, de la vista) la presencia misma de la miseria, o con planes de asistencia –además de insuficientes– desarticulados, que al superponerse a la desarticulación misma del universo de lo marginal, de los “parias urbanos”, refuerza los mecanismos de la marginación avanzada. Que avanza más cuanto más avanza un sistema económico y social que cada vez progresa más y es más rico. Invitado a la Argentina para presentar su libro Parias urbanos, Loïc Wacquant mantuvo un diálogo con Página/12.

–Evidentemente hubo un desplazamiento brutal del Estado de bienestar que intentaba paliar la miseria (entendida como falta de progreso) al Estado penal que la criminaliza.

–Al mismo tiempo que se produce un desplazamiento brutal de todo el sistema económico y social. Y si esta política de la penalización de la miseria es adoptada es porque responde a un pedido social.

–La “mano dura”, la “tolerancia cero”.

–Pero lo interesante es que no sólo las clases privilegiadas quieren protegerse de la violencia sino también las clases pobres. Hay que hacer un análisis para comprender cómo las facciones más precarizadas de estas clases demandan políticas que les son esencialmente nefastas.

–Bueno, pero, ¿por qué?

–Porque en el caso de los habitantes de las villas miseria, para quienes la inestabilidad de su existencia es un dato de todos los días, que intentan ver cómo hacer para llegar al otro día, el único pedido que pueden expresar es un pedido de orden inmediato. Porque se agregan al desorden los ladrones y los criminales. Esto se observa y es verdad en la Argentina, en Brasil, en Estados Unidos y en Francia. Los más desamparados son los más propensos a pedir políticas autoritarias. Para ellos un ladrón que les saca, por poco que fuese, les está sacando mucho.

–Pero también se podría pedir asistencia social.

–Claro, pero ante la retirada del Estado, como al Estado no se le puede pedir hoy seguridad social, en su defecto se le pide la penalización de los ladrones, y si el Estado no lo hace, se hace por cuenta propia. Esta es una de las características paradójicas de los subproletarios: el miedo de caer aún más abajo, es el miedo a que el desorden les quite lo poco que tienen. Por eso se pide una policía represiva, sin ver que la represión espara hijos y vecinos. La clase superior mira esto como un espectáculo, como se mira una serie por televisión…

–¿Cómo se explica en su análisis el aparente plan suicida neoliberal que reduce a los consumidores a la marginalidad y lleva a la eliminación del mercado?

–No es tan suicida para las clases altas. Cuando se desregula la economía, se bajan los salarios y se baja la capacidad de consumo de la clase obrera, se entra en un ciclo de represión… Y se hace aceptar a las clases medias y obreras una reducción del nivel de vida en 30 o 40 por ciento menos que la generación anterior. Eso pasó en la Argentina con un deterioro de estas clases. Pues, ¿dónde está la diferencia? Bueno, se la han apropiado las clases superiores, es absorbida por quienes detentan el capital económico. Es una transferencia colectiva de la riqueza hacia los más privilegiados. Todo el discurso neoliberal está dirigido a presentar esto como un hecho fatal, ineluctable, un hecho natural, como si se tratara de meteorología. Así como a veces llueve, es lógico que los ricos cada vez ganen más.

–En el siglo XVI se produjo en Inglaterra un proceso de marginación masivo y en cierta forma parecido al que usted describe ahora. Progreso de la economía, alambrado de campos, crecimiento de la riqueza general y marginalización de enormes sectores que son lanzados a los caminos. ¿Son identificables estos dos procesos?

–Son procesos parecidos. Entonces, como ahora, crecimiento y marginalización estaban y están ligados. El avance de los sectores tecnológicos, de la nueva economía de Internet y los nuevos servicios por un lado. La desproletarización de la clase obrera y la desocialización del asalariado de los servicios, por otro lado, conforman este proceso. Estamos viviendo un segundo gran proceso de transformación, como cuando la economía feudal fue destruida, se liberaron a los siervos que se convirtieron en vagabundos y no existía un mercado de trabajo capaz de retenerlos. Entonces, en toda Europa aumentó la miseria, la violencia. La gran diferencia es que en el siglo XVI la economía no era capaz de producir riquezas para todo el mundo. En el siglo XXI vivimos en economías extraordinariamente productivas. Con un trabajo igual se produce todavía más riqueza. Y se podría garantizar un ingreso mínimo para todos, cosa que no se podía hacer en el siglo XVI. La segunda diferencia es que tenemos un aparato administrativo y político para redistribuir la riqueza, que tampoco era el caso del siglo XVI. Tenemos las riquezas y la capacidad organizacional para redistribuirlas. Lo que ciertamente no tenemos es la voluntad política para hacerlo.

–En los años ‘60 se publicó en Estados Unidos un libro llamado Los hombres de la esquina (The men at the corner), que de alguna manera revalorizó la posición de los desocupados y, hace poco, un nuevo estudio señalaba que los que comercian con drogas, por ejemplo, no sólo trabajan sino que ponen en juego calificaciones muy complejas. ¿Usted comparte esa línea de análisis?

–Estoy totalmente de acuerdo. Cuando se dice que en el ghetto o en la villa miseria no hay trabajo, lo que se está diciendo en realidad es que no hay trabajo asalariado. Pero la verdad es que trabajo hay, y mucho. La economía de la calle requiere mucho esfuerzo, mucha inversión. Muchos jóvenes que controlan el tráfico de drogas tienen las cualidades de los empresarios: desarrollan nuevas tecnologías, nuevos productos, nuevos circuitos de distribución, hacen marketing, con la violencia regulan los intercambios, compiten, conquistan nuevos mercados, contratan personal y forman gente para el trabajo.

–Es decir, ponen en juego las mismas capacidades que el discurso económico vigente exalta: competencia, mercado, eficiencia.

–Y no sólo eso. En los grandes ghettos de los Estados Unidos –en las ciudades de Nueva York, Chicago, Filadelfia, Detroit–, si no existiera esta economía paralela, las condiciones de vida serían peores. Esta economía genera ingresos, empleo. Hay que hacerse la pregunta de por qué estos jóvenes emprendedores dedican sus esfuerzos a esta economía informal.

–Bueno, seguramente no tienen mucha posibilidad de elegir.

–Sí. Sucede que ya desde la escuela se sabe que los jóvenes de estos barrios no tendrán ninguna posibilidad de obtener empleos valorizados. Del otro lado, está la desocialización del asalariado. Pero es importante decir que, en la Argentina, la gente de las villas miseria trabaja. Es muy difícil sobrevivir todos los días y crear una economía allí donde no hay economía. Simplemente, no trabajan en sectores formales.

–Usted sostiene que la marginalización avanzada y los parias urbanos ni siquiera tienen un lenguaje a través del cual expresarse.

–Me refiero a que no tienen lenguaje en el espacio político, académico, donde no existen categorías para designarlos colectivamente. Yo mismo utilizo un término negativo, “parias urbanos”, que designa por exclusión. Si hacemos una enumeración, lo veremos con claridad: “sin techo”, “sin trabajo”, “extranjeros ilegales”, “gente sin educación”, “encarcelados”. Es un conjunto heterogéneo definido negativamente. No existen categorías como históricamente “la clase obrera”, que era una categoría homogénea que designa una relación común (fuerza de trabajo y venta de esa fuerza), definida positivamente y todo lo que entra en esta categoría participa de una misma relación social. Sin embargo, ahora los habitantes de estos barrios relegados conforman una categoría heterogénea, fragmentada.

–No como cuando la clase trabajadora se definía a sí misma como tal.

–Hace treinta años se podía decir “los trabajadores” para designar a la mayoría de los barrios pobres. Ahora se los designa como “habitantes de los barrios pobres”, por un territorio, un lugar de residencia, que sólo es un receptáculo de las diferentes relaciones sociales. Entonces, se puede decir que los “parias urbanos” desarrollan un lenguaje propio, pero no existe un lenguaje sociológico que los designe y los unifique.

–¿Y entonces?

–Hay que reinventar la categoría de trabajador, porque cuando emergió lo hizo como producto de un trabajo político de fabricación y difusión de la categoría, para que los asalariados se pudieran reconocer en esta categoría. Las categorías por las cuales la gente se reconoce son un trabajo simbólico y político. No emergen espontáneamente de la posición social. Hoy no hay nadie que haga ese trabajo de unificación política. El dilema es unificar esta categoría de los “sin”, tratando de no separarlos de los asalariados y sus organizaciones.

–Hay un tema interesante y es el de la lógica de la situación. Quien va a asaltar un quiosco, actúa racionalmente.

–Claro, no va a dejarse morir de hambre.

–Y además, como su propia vida no vale nada, tampoco valora la vida del que está enfrente de él. Pero resulta que quien es agredido también actúa lógicamente al defenderse. ¿Cómo se puede cerrar esa contradicción?

–Cuando el crimen le llega a uno, uno reacciona como cualquiera. Cualesquiera sean las determinaciones del crimen, es una violencia y uno reacciona ante esa violencia, aunque pueda comprender las motivaciones que llevan a quien uno tiene delante. Yo creo que no hay contradicción entre querer que la policía detenga a quien me ataca violentamente y saber que hay determinaciones sociales que explican por qué esa persona actúa así.

–Bueno, ¿y entonces? Porque es esa lógica de la situación la que inclina a mucha gente a pedir ya sea “mano dura”, ya sea tolerancia cero.

–Tal vez, pero si en la reforma del Estado que propone Cavallo hubiera una parte destinada a profesionalizar la policía, a que la policía devengauna burocracia racional (en el sentido de Max Weber) y profesional, como la de los países como Francia y los Estados Unidos…

–Pero usted critica a la policía de Francia o la de Estados Unidos.

–Sí, cuando es brutal. Pero sostengo la necesidad de profesionalizar la policía, tener una policía que no sea brutal, una policía que respete la ley y los derechos humanos, y no una policía que encarcele y persiga a los que pintan graffiti, que cuando intervenga, respete la ley… Yo sé que no es probable, pero que es posible.

–¿Y cómo se hace?

–Uno podría servirse de la misma lógica neoliberal para volverla contra ella misma. Se podría usar la lógica contable: ¿hay que reducir los gastos del Estado? Bien. Se puede aplicar esa misma lógica para decir: ustedes quieren la tolerancia cero, pero la tolerancia cero es carísima; hay que construir prisiones, pagar jueces, encarar la miseria por medio del aparato represivo y penal. Es muchísimo más caro que encararla a través de un programa social o un programa de empleo. ¿Quieren tolerancia cero? Bueno, aplíquenla a la propia policía, a la violencia policial, apliquen la tolerancia cero a lo que ocurre adentro de las prisiones, apliquen la tolerancia cero a los crímenes económicos y fiscales.

–No parece fácil.

–No quiero decir que sea fácil y ni siquiera quiero decir que sea probable, pero pienso que es el único medio que tenemos: es como el que practica yudo y se vale de la fuerza del adversario y responde con la fuerza del adversario. Hay que hacer una especie de yudo político.

–Sí, pero el yudo deja de servir cuando el adversario tiene un revólver.

–Sí, ya lo sé.

–Y ahí viene un poco el punto. Los planteos que usted hace involucran a la totalidad del sistema de relaciones del sistema neoliberal. Ahora bien, siempre hay un momento en el que, para decirlo de una manera más clásica, el análisis radical muestra la imposibilidad de mejorar las cosas y exige una revolución. ¿Su análisis llega hasta ese punto?

–Yo creo que conseguir una policía que actúe dentro de la ley, que se convierta en una burocracia racional y se profesionalice, sería una verdadera revolución.

JT

23
Mar
07

Pensadores de Derecho Penal

 
 
                                                                                                  Claus Roxin

23
Mar
07

Eastern State Penitenciary

Al hablar del origen de la pena privativa de libertad, es una referencia obligatoria la relevancia del movimiento cuáquero durante la Independencia de los Estados Unidos. Las imágenes que incorporamos a la web corresponden a la primer penitenciaría, creada en el año 1829 en la ciudad de Philadelphia. Las fotografías permiten observar su diseño “radial”, caracterizado por una estructura de siete pabellones que “radiaban” hasta casi las murallas de una rotonda central. Marcamos que cada interno era ubicado en celdas separadas, de aislamiento individual. La penitenciaría, el monumento arquitectónico más grande y costoso de América en su tiempo, fue estudiado por numerosos visitantes, que trasladaron su diseño por el resto del mundo. La cárcel fue cerrada en el año 1970. Para más información, accedan a http://www.easternstate.com/.







22
Mar
07

Presidio de Ushuaia

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A unos pocos metros del Canal de Beagle, se alza intacta la construcción de piedra de lo que fue el Presidio de Ushuaia. En 1896, y luego de que el presidente Roca autorizara la construcción del penal, veintitrés presos partieron desde Buenos Aires y luego de navegar por el Atlántico Sur, desembarcaron en Ushuaia para construir la colonia penal más austral del mundo, que ellos mismos habitarían.
A pesar de tener un total de 380 celdas unipersonales, la cárcel llegó a albergar hasta 800 presidiarios, desde delincuentes seriales hasta presos políticos. Los que tenían buena conducta eran trasladados en el tren que desde 1909 llegaba hasta el actual Parque Nacional Tierra del Fuego, para la recolección de leña que luego servía para calefaccionar la cárcel y el pueblo. El presidio fue clausurado y abandonado en 1947. El edificio fue adquirido por la Armada y se instaló la Base Naval.




Universidad Pública

"El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas" (Paulo Freire "Pedagogía de la autonomía")

Aula Virtual Derecho Penal.

Comisión 5.Facultad de Derecho.Universidad Nacional de Mar del Plata

Titular de Cátedra

Jorgelina Camadro

Profesor Adjunto

Daniel Adler

Docentes Ayudantes

Ricardo Mendoza; Juan Tapia

Correos

deadler@ciudad.com.ar; caiomendoza@hotmail.com juanftapia@gmail.com

Derecho Penal

"No se trata de construir el mejor derecho penal, sino algo "mejor" que el derecho penal". Radbruch

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